Que la TF-1, como la TF-5, son vías con problemas en el asfalto queda claro al circular por ellas con cualquier tipo de vehículo que se somete al peligro que suponen socavones, gravilla y zonas resbaladizas, sobre todo con lluvia, por culpa de las diferentes texturas del asfalto; algo que el Cabildo pretende seguir solucionando con una inversión de 5,6 millones de euros en "refuerzo del asfalto" y "canalización del agua de lluvia" en algunos tramos.

Hacía ya tiempo que el presidente de la corporación, Ricardo Melchior, no resumía ante la prensa los acuerdos alcanzados por el Consejo de Gobierno, tarea que asumía cada martes su vicepresidente, José Manuel Bermúdez. En uno de los repasos más rápidos por la sesión semanal que se recuerdan y fuera de los 34 puntos del orden del día programado para el lunes, Melchior anunció ayer que el Consejo llegó a "tres acuerdos sobre la TF-1 por un importe total 5.675.385 euros". Se trata de la aprobación técnica del proyecto pero el Cabildo pretende realizar un "refuerzo del firme en horario nocturno desde el punto kilométrico 20 hasta el 25 (valle de Güímar) que tardará seis meses en realizarse a partir de la adjudicación", anunció el presidente del Cabildo.

Además se hará otro repavimentado, durante dos meses, del kilómetro 44 al 53, un tramo que comprende los municipios de Arico y Granadilla. "Además -resume Melchior- desde el punto kilométrico 42,9 hasta el 71, osea, desde Arico hasta Arona haremos -durante 6 meses- una evacuación de aguas pluviales". Esta medida resulta fundamental según aquellos que se pasan los días yendo y viniendo tanto por la TF-5 (autopista del Norte) como por la TF-1 (autopista del Sur).

Felipe Afonso, representante de la Federación de Transporte de La Confederación Canaria de Asociaciones Profesionales (Concap), recuerda que "estos días que ha habido lluvia se ha creado una capa de agua sobre el asfalto nuevo y ha provocado accidentes a la altura de Las Caletillas. No han terminado los desagües en el tramo donde está el tercer carril, el agua desemboca en el asfalto y se vuelve peligroso".

El representante de los transportistas no cree que la solución sea el refuerzo en el asfalto. "El mantenimiento de las carreteras principales está abandonado y ni hablamos de las secundarias. Si tienes humedad en casa no pintas encima, retiras la pintura húmeda arreglas las humedades y vuelves a pintar; eso es lo que hay que hacer". Afonso advirtió que "con todo el tráfico que soporta la TF-1, no se puede poner una capa de 8 a 10 centímetros de asfalto porque desaparece rápido, sin embargo, si se recicla el asfalto como se hizo en uno de los tramos de la TF-5 y se crea una capa nueva de 30 o 40 centímetros, no habrá que gastar el dinero dos veces".



Alegría de los motoristas

Los camiones se ven obligados a reducir la marcha por los socavones, la gravilla y los parches en el asfalto, pero su gran cantidad de ruedas les da más estabilidad que a un coche, y sobre todo, que una moto. El delegado de la Plataforma Motera de seguridad Vial, Víctor Suárez, se alegró de que desaparezcan, poco a poco, "trampas de la carretera" pero sigue recordándole al Cabildo que quedan muchos guardarrailes.