SR.JUEZ:
Le dejo escrita esta carta, para pedirle encarecidamente que solicite al Sr. Fiscal una investigación exhaustiva sobre mi muerte. Sé que no se tendrá en cuenta como aquella en la que a alguien le pegan cuatro tiros en un bar. La mía solo será un número en un informativo. Por eso le ruego que la investigue más a fondo, porque es injusto que yo solo sea un “fallecido en la carretera”.
Sé que los primeros informes policiales apuntaran a un tipo de suicidio que se está dando mucho entre los de “mi condición” desde hace muchos años.
No se deje engañar porque a poco que profundice encontrará que me han quitado la vida miserablemente.
Respecto al móvil para matarme, no puedo saber si ha existido o simplemente actúa por "inercia".
Me da la impresión que es un asesino en serie y que actúa así para mantenernos -a mis colegas y a mí- en permanente estado de vigilancia. Sabe que no somos “perfectos” y espera siempre que se den las circunstancias para actuar.

A pesar de que ya ha matado a muchos de los nuestros siempre sale absuelto. Tiene buenos abogados y asesores y se las apaña para que la justicia no encuentre relación directa entre él y el arma del crimen; su defensa siempre se basa en culparnos a los supuestos “suicidas” alegando que no tenemos ganas de seguir viviendo por lo que nos arriesgábamos todos los días.
Mi asesino se cree con derecho a “ejecutar” a cualquiera en cualquier momento. Se ampara en una curiosa “legalidad DE MUY ALTO NIVEL”. Se basa en la convivencia diaria entre quien fabrica las “armas” y quien permite que se utilicen, dictando normas que no acaban con el “negocio”.
También le puedo contar cual es el arma. La conozco porque es un objeto que he estudiado desde hace años. Al igual que la venta de armas de fuego, debería estar prohibida la distribución indiscriminada de este artefacto. Es un arma tan letal, sofisticada y efectiva que, una vez utilizada para matar a alguien, basta dejarla en el mismo sitio para que quite la vida a otras personas.
Le dirán, Sr. Juez, que lo que mi muerte ha sido (casi seguro) culpa mía porque quizás era de los que no respetaba las normas. Negativo; tengo más de 60 años y me he llevado toda la vida montando en vehículos de dos ruedas respetando las normas y siendo precavido. Me he caído varias veces (incluso a más de 80 km por hora) y me he pegado algún arrastrón o golpe contra el suelo. Alguna vez me he roto algún hueso aunque siempre ha sido por causas ajenas a mi forma de conducir.
Pero nunca…, NUNCA HASTA AHORA me había pasado que tras patinar la rueda delantera -con una lata de refresco aplastada en una curva- mi cuerpo se dirigiera, no contra un arbolito o por un terraplén, sino contra un poste metálico (presunta arma del crimen) colocado ahí por alguna Administración (presunto asesino) y amparada por una “Orden Comunicada de Fomento” que NO RECOMENDABA que ese poste estuviera protegido OBLIGATORIAMENTE para que nadie se matara contra él.
Para terminar, Sr. Juez, decirle que nadie muere por “perder el control del vehículo”.
Quizás no pude controlar mi vehículo (que no fue culpa mía) pero ESA NO FUE LA CAUSA DE MI MUERTE.
Por favor; investigue y haga pagar al culpable. Será la única forma de terminar con las pérdidas de inocentes victimas a manos de este presunto ASESINO EN SERIE.
Un motero víctima de un guardarrail

Fdo/Autor: PMSV Sevilla

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